¿Ruta rodadora? Nooooo,...enredadora:
Más serpenteante que la bicha que nos hemos encontrado en la carretera, el GPS más despistado que si hubiese pasado la noche de fiestuqui, los "pros" tirando por el primer camino que se encuentran si apunta hacia el cielo (aunque sea un callejón sin salida), alguno al que le flaquea un pelín la motivación y se dedica a autopincharse repetidamente las ruedas (pues no te has librado ni por esas)...
Menos mal que en el almuerzo las chicas del este han estado encantadoras, condescendientes y prestas en servirnos; la cerveza estaba glacial y los bocadillos no nos han lastrado en absoluto la vuelta.
Tras árduas deliberaciones, y considerando que peligraba la integridad matrimonial de algún asistente, el grupo ha decidido posponer el ataque al Picayo para mejor momento.
Lo mejor, como siempre, la compañía.
Y le cedo el turno a los otros dos grupos.


